Impresión 3D en México: por dónde empezar
Qué se paga al importar una impresora o una máquina láser, y cuánto cuesta la luz con las tarifas de CFE.
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Cómo se nivela una cama o qué es el PETG es igual en Monterrey que en Lima. Lo que cambia al cruzar la frontera son las cosas caras y comprobables: qué régimen aduanero te aplica al traer la máquina, cómo se compone la cuenta de luz que la mantiene encendida y, donde la ley del producto lo decide, qué exige el país de la máquina que compras. Esta sección documenta eso, con la norma citada y la fecha en que la comprobamos.
En Ruta 3D lo técnico es global y no lo repetimos país por país: cómo imprimir, calibrar o diseñar se explica una sola vez, para todos. Lo que estas ediciones aportan hoy es lo que cambia con la frontera y se puede verificar en un documento oficial: el régimen aduanero al traer una máquina, cómo se compone tu cuenta de luz, que es el gasto que se repite mes a mes, y —donde el país lo regula, como ocurre con los láseres en Estados Unidos— qué se le exige al aparato que te venden. Tiendas, precios locales, servicios por ciudad y comunidades no están todavía, y más abajo explicamos por qué.
La idea es sencilla: si quieres aprender la técnica, la tienes global y siempre actualizada; si quieres actuar —comprar, vender, importar—, entras a la edición de tu país y encuentras los datos aterrizados. Así evitamos el error típico de las webs que clonan el mismo artículo cambiando solo el nombre del país: aquí cada edición añade información nueva, no relleída.
Mientras preparamos cada edición, lo global ya te sirve hoy. Para elegir máquina, mira las mejores impresoras 3D por presupuesto; para calcular si te conviene un servicio o comprar tu propia impresora, usa la calculadora de costo; y si piensas cobrar por imprimir, la sección de negocio te da el método para ponerle precio a tu trabajo en cualquier país.
Cada edición se abre solo con lo que podemos verificar en una fuente primaria, y por eso ninguna nace completa. La de México sale con las dos preguntas que sí tienen respuesta oficial allí, la aduana y el recibo de luz; la de España, con la compra dentro y fuera de la UE y el precio de la luz hora a hora; la de Colombia, con el umbral aduanero y el consumo de subsistencia; la de Argentina, donde una guía va llena de cifras y la otra, a propósito, no lleva ninguna; y la de Chile, donde tanto la aduana como la luz se responden con dos datos, no con uno.
En la de Perú, las dos cuentas se cobran a escalones: pasarse por un dólar o por un kilovatio hora cuesta prácticamente lo mismo. Y la de Estados Unidos llegó la última y es la única que se sale del molde, con tres guías en vez de dos y con un hallazgo incómodo: allí casi nada de lo local está en manos del lector. Si nos lees desde un país que aún no está, la información técnica del resto del sitio te vale igual: solo faltará el detalle local, que es lo que estamos construyendo aquí.
Dieciocho ediciones en línea, cada una con los datos que se pueden contrastar contra una fuente oficial.
Qué se paga al importar una impresora o una máquina láser, y cuánto cuesta la luz con las tarifas de CFE.
Qué se paga dentro y fuera de la UE tras el cambio de julio de 2026, y cuánto cuesta la luz según la hora a la que imprimas.
Por qué el umbral de aduana casi nunca te libra del IVA, y hasta dónde llega el subsidio de luz de tu estrato.
Un régimen aduanero que cambió el 17 de julio de 2026, y cinco meses al año en que el subsidio de luz se parte a la mitad.
Dos umbrales aduaneros que se separaron en octubre de 2025, y dos mecanismos que deciden la cuenta de luz.
Dos escalones que no cobran el exceso sino que reprecian el total: el de la aduana y el de la cuenta de luz.
Tres guías en vez de dos, y la única edición donde casi nada de lo local está en manos del lector.
La primera edición donde importar es la parte fácil: lo caro llega en la factura de la luz, todos los meses.
Dos números que no fija una tarifa sino una ley, y ocho distribuidoras que cambian el resultado.
Aquí las cifras no caducan por inflación, caducan por decreto: hay que mirar la fecha de todo.
La única edición donde lo local se administra en vez de sufrirse, y las dos elecciones atan un año.
La cuenta de aduana más simple de la región, el umbral que sí cubre la máquina y tres distribuidoras con un 44 % de diferencia.
El arancel 0% que hay que ganárselo figurando en una lista, y la luz que premia el bajo consumo con la Tarifa Dignidad.
La franquicia de 100 dólares del Código Aduanero, una sola distribuidora de luz nacional y un reajuste que protegió al bajo consumo.
La cuenta más simple de Centroamérica porque todo está en dólares, y una tarifa eléctrica congelada por decreto bajo un solo grupo distribuidor.
El ISV más alto de Centroamérica (15 %), el subsidio eléctrico más amplio y el lempira en depreciación que lo mueve todo.
El IVA del 15 % con el córdoba anclado que da estabilidad, un solo grupo distribuidor y subsidio hasta 150 kWh.
El ITBMS más bajo de la región (7 %), arancel propio que no es CAUCA, dolarizado y con el tope de subsidio de luz más alto (300 kWh).
Lo técnico es igual en todas partes. Elige bien tu máquina con la comparativa global por presupuesto.