
Importar una impresora 3D a Honduras: qué se paga
El ISV del 15 %, el más alto de Centroamérica, sobre un arancel cero. Y por qué la caída del lempira encarece el CIF.
Edición · Honduras
Honduras es la edición del contraste, y eso es lo que la hace difícil de resumir en una cifra. En la aduana tiene el Impuesto Sobre Ventas más alto de Centroamérica, un quince por ciento que se suma al arancel cero de la partida y deja la cuenta más cara que en El Salvador o Costa Rica. En la luz, en cambio, tiene el subsidio más generoso de la región: un decreto que da energía prácticamente gratis a las familias de bajo consumo. Y encima de todo, la depreciación del lempira mueve las dos cuentas a la vez, porque el dólar sube y con él el valor en moneda local de la máquina que importas y de los combustibles que mueven la tarifa. Tres fuerzas en tensión, y la que gana depende del trimestre.
La primera cuenta es la más cara de Centroamérica, aunque el arancel sea cero. El Impuesto Sobre Ventas (ISV) hondureño es del 15 %, el más alto de la región, y se calcula sobre el valor CIF más el Derecho Arancelario a la Importación. Como el DAI de la partida 84.85, donde entran las impresoras 3D, es cero, la base es el CIF pelado — pero el quince por ciento se queda entero. Comparado con el trece de El Salvador o el catorce coma trece de Costa Rica, aquí pagas más por la misma máquina, y la diferencia no es marginal.
La segunda es justo lo opuesto, y es lo que sorprende. Un decreto presidencial estableció un subsidio de energía prácticamente gratis a las familias que consumen menos de 150 kilovatios hora al mes, un umbral mucho más amplio que los setenta de Bolivia o los que protegen el bajo consumo en Paraguay y El Salvador. Para una impresora doméstica que no imprime a destajo, eso es una buena noticia seria: el consumo que suma la máquina cabe con holgura dentro del umbral, y el recibo puede salirte cercano a cero. Es el régimen más protector de la serie para el usuario de bajo consumo.
Y la tercera fuerza, que es la que desestabiliza las dos anteriores, es la moneda. El lempira se ha depreciado de forma sostenida, y como el valor CIF de la máquina y los combustibles que generan la electricidad se mueven en dólares, la caída del lempira encarece a la vez la importación y la tarifa. En 2026 la tarifa eléctrica acumuló subidas de doble dígito, no porque cambiara la estructura sino porque cambió el tipo de cambio. Es la única edición donde las dos cuentas se mueven por la misma causa, y eso hace que la planificación sea más movediza que en los países con moneda estable.
Todo lo demás —qué máquina conviene, cuántos kilovatios hora consume, qué cuesta cada pieza— es igual aquí que en cualquier parte y se explica una sola vez: en mejores impresoras 3D por presupuesto, en la calculadora de cuánta luz gasta una impresora 3D y en la sección de negocio si vas a cobrar por imprimir.
Verificado el 24 de julio de 2026 contra el SAC y el CAUCA, las tarifas de la SAR y el pliego de la CREE con su subsidio.

El ISV del 15 %, el más alto de Centroamérica, sobre un arancel cero. Y por qué la caída del lempira encarece el CIF.

El subsidio de energía a quien consume menos de 150 kWh, el más amplio de la región, y la tarifa que sube con el lempira.
La particularidad hondureña que más cambia el cálculo de un taller casero es que las dos palancas tiran en direcciones opuestas y a velocidades distintas. El subsidio eléctrico tira a favor del usuario: es amplio, está decretado y cubre el consumo típico de una casa con impresora. La depreciación del lempira tira en contra: encarece la máquina que importas y la tarifa que pagas, y lo hace trimestre a trimestre, sin que el decreto del subsidio lo frene del todo.
Para quien imprime en casa, eso tiene una lectura práctica. Si tu hogar se mantiene por debajo de los 150 kilovatios hora, la luz te sale protegida y la impresora no te saca del umbral: la cuenta eléctrica es la más baja de la región. Pero el coste de traer la máquina, contado en lempiras, es el más alto de Centroamérica por el ISV y por el tipo de cambio. Importar aquí es caro; imprimir, barato, y ese contraste es lo que define la edición.
Empieza por la aduana para saber cuánto te costará traer la máquina, y luego mira si tu consumo cabe en el subsidio.