
Importar una impresora 3D a México: qué se paga en la aduana
Los umbrales reales de la regla 3.7.35, el trato distinto de lo que embarca desde Estados Unidos o Canadá, y qué prohíbe expresamente la norma.
Edición · México
Dos cosas caras cambian al cruzar la frontera: lo que pagas para que la máquina entre al país y lo que te cobra la CFE por tenerla trabajando. Ninguna de las dos se puede responder con un número redondo, y las dos se pueden verificar en un documento oficial. Esta edición documenta exactamente eso, con la fuente citada y la fecha a la vista.
La mayoría de las páginas de «impresión 3D en México» que circulan son el mismo artículo global con el nombre del país pegado encima. Nosotros hicimos lo contrario: partimos de qué información mexicana se puede verificar en una fuente primaria —el Diario Oficial, el SAT, la Agencia Nacional de Aduanas, el simulador tarifario de CFE— y publicamos solo eso.
El resultado son dos páginas de datos en vez de diez. No es un recorte de esfuerzo, es el alcance que la evidencia sostiene. Preferimos dos páginas que puedas contrastar contra el documento oficial que diez llenas de cifras que nadie puede comprobar.
Ambas verificadas en julio de 2026. Cada página lleva la fecha visible porque las dos fuentes cambian: la tarifa eléctrica, cada mes; la normativa aduanera, cada año.

Los umbrales reales de la regla 3.7.35, el trato distinto de lo que embarca desde Estados Unidos o Canadá, y qué prohíbe expresamente la norma.

Por qué el precio del kilovatio-hora no es un número sino un rango, y cuál es el umbral de consumo que multiplica todo el recibo.
Nada de lo que sigue cambia por vivir en México, así que no lo repetimos aquí: nivelar la cama se hace igual en Tijuana que en Mérida, y elegir entre PLA, ABS y PETG también. Se explica una sola vez, para todos, y se mantiene actualizado en un solo lugar.
Faltan cuatro cosas que normalmente esperarías de una edición de país: el directorio de tiendas, los precios locales de impresoras y filamento, los servicios de impresión por ciudad y el mapa de comunidades maker. No están por una razón concreta.
Al revisar lo que circula sobre el ecosistema maker mexicano, buena parte apunta a sitios que ya no existen o a notas de hace varios años reproducidas como si fueran de hoy: dominios de talleres que no resuelven, un espacio público muy citado cuya cobertura es toda de 2018, ferias que siguen anunciando su edición de hace dos años y grupos con cientos de miembros cuyo último evento fue en 2019. Publicar ese directorio sería mandarte a llamar a puertas cerradas.
Los precios tienen el problema contrario: son verificables hoy, pero envejecen en semanas, y una lista de precios desactualizada hace más daño que no tenerla. Esas páginas llegarán cuando tengamos resuelto cada cuánto revisarlas, no antes.
Calcula lo que va a costarte cada pieza: filamento, luz, desgaste y tiempo, con el precio del kilowatt-hora que hayas identificado en tu recibo.