Saltar al contenido

Edición · Paraguay

Impresión 3D en Paraguay: por dónde empezar

Paraguay es la edición donde todo es nacional, y eso simplifica las dos cuentas. En la aduana hay una sola vía para traer una impresora por correo —la Remesa Expresa— con una franquicia escrita en el Código Aduanero y un tope limpio que casi nadie repite bien. Y en la luz hay una sola empresa para todo el país, la ANDE, sin la dispersión entre distribuidoras que hace casi imposible publicar un precio único en Costa Rica o Guatemala. Aquí lo que cambia al cruzar la frontera son dos números, no veinte, y los dos están en fuentes oficiales.

Una franquicia que sí está en el Código, y una sola empresa de luz

La primera cuenta es la que mejor documentada está en toda la serie. El Código Aduanero paraguayo —la Ley 2422/2004— fija en su artículo 223 una exención de tributos para las mercancías que entran por Remesa Expresa hasta un valor FOB de 100 dólares. Una impresora doméstica de entrada, que ronda los doscientos dólares, no entra entera en la franquicia, pero entra por un régimen simplificado que va de los cien hasta los mil dólares y tiene un cálculo más liviano que el de la importación formal. Y por encima de los mil dólares por envío, o de los mil seiscientos al año por importador, se pasa a la vía general con arancel NCM, IVA del 10 % y los demás tributos. Tres tramos, una sola regla, una sola autoridad: la DNIT.

La segunda es aún más simple, y es lo que la distingue de cualquier otra edición. Mientras Costa Rica reparte su electricidad entre ocho distribuidoras, Guatemala entre tres y Uruguay entre una con dos arquitecturas tarifarias, Paraguay tiene una sola empresa para todo el país: la ANDE. No hay que mirar qué distribuidora te tocó, porque la respuesta es siempre la misma. Y el pliego vigente —el Pliego de Tarifas Nº 21— fija un precio escalonado donde el consumo bajo está protegido: el ajuste tarifario de 2026 subió los tramos altos y dejó fuera, de forma expresa, a los usuarios de menor consumo.

Por eso las dos guías citan el artículo 223 del Código Aduanero y el Pliego de Tarifas de la ANDE, no el resumen que circula. Y por eso aquí no encontrarás tiendas, precios locales en guaraníes ni servicios por ciudad: cuando una tarifa se ajusta por reajuste y un régimen de courier se toca por decreto, una lista publicada envejece sin avisar, y una lista caducada no se distingue de una buena hasta que te falla.

Todo lo demás —qué máquina conviene, cuántos kilovatios hora consume, qué cuesta cada pieza— es igual aquí que en cualquier parte y se explica una sola vez: en mejores impresoras 3D por presupuesto, en la calculadora de cuánta luz gasta una impresora 3D —de donde saldrá el número que decides tú con el recibo en la mano— y en la sección de negocio si vas a cobrar por imprimir.

Las dos cuentas, con su norma

Verificado el 24 de julio de 2026 contra el Código Aduanero Ley 2422/2004, las resoluciones de la DNIT y el Pliego de Tarifas Nº 21 de la ANDE.

La ventaja de tener una sola interlocutora

La particularidad paraguaya que más alivia el cálculo de un taller casero no es un número: es el número de interlocutores. En las ediciones de Costa Rica, Guatemala o Bolivia insistíamos en que la primera pregunta es «¿qué distribuidora te toca?», porque la misma máquina cuesta distinto según la respuesta. Aquí esa pregunta no existe: la ANDE sirve a todo el país, con un solo pliego y una sola estructura de escalones. Si tu vecino te dice cuánto paga por kilovatio hora, te lo dice a ti.

La otra ventaja es de régimen. Mientras en otros países hay que elegir entre courier, correo e importación definitiva, cada uno con su agente y su trámite, la Remesa Expresa paraguaya es la vía única para lo que entra por correo, con su franquicia y su tope. No hay que comparar modalidades para una impresora doméstica: hay una, y su regla está en el Código. La simplicidad no es un detalle; es lo que hace que las dos guías de esta edición sean más cortas y más firmes que las de los vecinos.

Mira primero si tu máquina cabe en los 100 dólares de franquicia

Una de entrada no entra entera, pero el tramo simplificado que sigue es más liviano que la vía formal.

Ver cómo se importa