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Edición · Costa Rica

Impresión 3D en Costa Rica: por dónde empezar

Los dos números que de verdad importan aquí no los fija una tarifa ni una aduana: los fija una ley, y ninguna de las dos es reciente. Una es de 1983 y sobrevive a un arancel que hoy es cero. La otra convierte un consumo de más en un impuesto sobre todo el mes. Ninguna de las dos aparece en las guías que circulan.

Dos leyes viejas que nadie mira

La primera lleva casi cuarenta años en vigor y explica por qué la respuesta a «cuánto se paga por importar» no es cero aunque el arancel lo sea. Hay un impuesto pequeño que no depende de la partida, y encima de él se calcula el otro. El resultado es un número exacto que no publica nadie, y que es el mismo para una impresora que para una máquina láser.

La segunda es más brusca. Fija un umbral de consumo eléctrico y dice, literalmente, que al superarlo el impuesto se aplica al total consumido. No al exceso: al total. Cruzarlo por un kilovatio hora cuesta miles de colones, y una máquina de sobremesa trabajando a diario mueve un recibo justo esa distancia.

Que las dos cuentas estén escritas en leyes y no en tarifas tiene una consecuencia práctica: no cambian cada trimestre, pero tampoco las corrige nadie cuando la realidad cambia alrededor. Por eso las dos guías citan el artículo, no el resumen.

Todo lo demás —qué máquina conviene, cuántos kilovatios hora consume, qué cuesta cada pieza— es igual aquí que en cualquier parte y se explica una sola vez: en mejores impresoras 3D por presupuesto, en la calculadora de cuánta luz gasta una impresora 3D —de donde saldrá el número que decide todo lo que viene después— y en la sección de negocio si vas a cobrar por imprimir.

Las dos cuentas, con su artículo

Verificado el 21 de julio de 2026 contra el pliego publicado en La Gaceta, el arancel centroamericano y el instructivo de la Dirección General de Aduanas.

Aquí la compañía que te toca decide casi todo

Es la particularidad que más sorprende al leer el pliego: ocho distribuidoras, con dos arquitecturas de tarifa distintas, aprobadas el mismo día por el mismo regulador y en la misma resolución. No se elige: depende de la zona de concesión donde esté la casa.

La diferencia no es cosmética. El kilovatio hora que consumes por encima de cierto punto puede costar un sesenta por ciento más según qué compañía te sirva. Y si la idea era imprimir de noche para ahorrar, con una compañía sale a cuenta y con otra casi no compensa. La misma decisión técnica, resultado opuesto según el código postal.

Por eso la guía de electricidad no da «el precio del kilovatio hora en Costa Rica»: esa cifra no existe. Y por la misma razón tampoco encontrarás aquí tiendas, precios locales en colones ni servicios por ciudad. Cuando un número depende de la zona de concesión y se revisa cada año, una lista publicada envejece sin avisar, y una lista caducada no se distingue de una buena hasta que te falla.

Antes de nada, mira cuántos kilovatios hora trae tu recibo

De ese número depende si la máquina te sale barata o te cambia la factura de toda la casa.

Ver dónde está el umbral