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Subextrusión: cuando falta material en tus capas

La subextrusión es uno de los fallos más comunes de la impresión 3D FDM: la impresora deposita menos plástico del que debería y las capas salen con huecos, paredes finas y piezas que se rompen con nada. La buena noticia es que casi siempre se corrige con ajustes, no con recambios caros. Aquí tienes las causas ordenadas por probabilidad y cómo arreglarlas paso a paso.

Actualizado: julio 2026 Lectura: 8 minutos Por el equipo de Ruta 3D

Qué es la subextrusión y cómo se reconoce

Hablamos de subextrusión cuando el extrusor entrega menos filamento del que el laminador ha pedido para cada movimiento. El resultado es una pieza "hambrienta": el material no llega a rellenar todo el espacio previsto y quedan huecos donde debería haber plástico continuo y bien soldado.

No hay que confundirla con un defecto puntual. La subextrusión deja un patrón reconocible que se repite por toda la pieza. Estas son las señales típicas:

  • Líneas separadas: los cordones de una misma capa no se tocan y se ven surcos o valles entre ellos.
  • Capas superiores agujereadas: la superficie de arriba no cierra y deja huecos o zonas translúcidas por las que se ve el relleno.
  • Paredes débiles: la pieza se parte o se deshoja con poca fuerza porque las capas no se han fundido bien entre sí.
  • Relleno incompleto: el infill aparece con tramos interrumpidos o hilos que no llegan a unirse.
  • Extrusión irregular: grosor de línea que va y viene, tramos finos y, a veces, el clásico "tic-tic" del engranaje del extrusor patinando.

Cómo confirmarlo en 15 minutos

Imprime un cubo hueco a una sola pared (modo florero, o 0 % de relleno y un solo perímetro) y mide el grosor con un calibre. Si la pared es más fina que el diámetro de boquilla que tienes configurado, la subextrusión está confirmada. Es la misma prueba que usarás luego para ajustar el flujo.

Por qué pasa: causas de la más común a la más rara

La subextrusión casi nunca se debe a una avería exótica; suele ser lo más simple. Estas son las culpables, ordenadas de la más frecuente a la menos frecuente. Repásalas en este orden antes de desmontar nada:

  1. Temperatura demasiado baja para la velocidad. Si el plástico no alcanza a fundirse mientras avanza, sale menos material del previsto. Es la causa número uno. Rangos de referencia: PLA 190–220 °C, PETG 230–250 °C, ABS 240–260 °C.
  2. Flujo o e-steps mal calibrados. El multiplicador de extrusión está por debajo de lo que tu combinación de máquina y filamento necesita, o el extrusor no avanza los milímetros que cree avanzar.
  3. Boquilla parcialmente obstruida. Restos carbonizados o polvo estrechan el paso y reducen el diámetro útil de la boquilla, así que pasa menos plástico.
  4. Diámetro de filamento mal configurado o filamento irregular. Confundir 1,75 mm con 2,85 mm, o usar filamento barato con una tolerancia amplia, descuadra todo el cálculo de caudal.
  5. Filamento húmedo. PETG, TPU y nailon absorben humedad del ambiente; al fundirse burbujean y expulsan vapor, de modo que sale menos plástico sólido. Puedes evitarlo eligiendo y guardando bien tus tipos de filamento.
  6. Poca tracción del extrusor. Un muelle flojo, un engranaje sucio o desgastado que no muerde bien el filamento hace que patine y avance a tirones. Si quieres ubicar cada pieza, revisa cómo funciona una impresora 3D por dentro.
  7. Tubo de teflón (PTFE) dañado o mal asentado. En hotends con PTFE hasta la boquilla, un corte torcido o un tubo que se ha retraído dejan un hueco donde el filamento se acumula y frena.

Cómo arreglarlo paso a paso

Empieza por lo más sencillo y sube de nivel solo si el problema sigue. Después de cada cambio imprime la pieza de prueba (el cubo de una pared va perfecto) antes de tocar otra cosa: así sabes exactamente qué ajuste fue el que lo resolvió.

  1. Sube la temperatura en pasos de 5 °C. La forma ordenada de hacerlo es imprimir una torre de temperatura y quedarte con el tramo que salga más limpio y unido. Muchas subextrusiones desaparecen aquí.
  2. Baja la velocidad. Si el hotend no funde a tiempo, reducir a 40–50 mm/s le da margen. Sube antes la temperatura que forzar velocidad: cada hotend tiene un caudal máximo en mm³/s que no puede superar.
  3. Comprueba el diámetro de filamento en el laminador. Mide el hilo con un calibre en varios puntos; en la mayoría de máquinas debe rondar 1,75 mm. Corrige el valor si no coincide con lo que tienes puesto.
  4. Calibra el flujo. Este es el paso decisivo. Aprende a calibrar el flujo y los e-steps de tu extrusor: imprime una pared única, mide el grosor real y ajusta el multiplicador de extrusión hasta que coincida con el configurado. Lo normal es acabar entre el 90 % y el 110 %.
  5. Revisa la tracción y limpia el engranaje. Cepilla el polvo de filamento del engranaje de arrastre y ajusta la tensión del muelle: ni tan flojo que patine ni tan fuerte que aplaste el filamento y lo deforme.
  6. Seca el filamento si sospechas humedad. Unas horas en secadora de filamento, o en horno a temperatura baja y controlada, devuelven un caudal estable. Nota los chisporroteos y el vapor al extruir: son la pista.
  7. Si nada de lo anterior lo resuelve, ataca la boquilla. Una obstrucción parcial pide un tirón en frío o cambiar la boquilla; te guiamos en cómo desatascar la boquilla. Aprovecha para revisar que el tubo de PTFE esté cortado en escuadra y asentado a fondo contra la boquilla.

Cómo evitar que vuelva a pasar

La subextrusión rara vez es mala suerte; casi siempre es mantenimiento pendiente. Con estos hábitos deja de aparecer:

  • Guarda un perfil calibrado por marca y tipo de filamento: temperatura, flujo y velocidad que ya sabes que funcionan juntos. No reinventes los ajustes en cada impresión.
  • Mantén el filamento seco en bolsas selladas con gel de sílice. Los higroscópicos (PETG, TPU y sobre todo el nailon) lo agradecen especialmente.
  • Limpia el engranaje de arrastre cada pocas bobinas y comprueba la tensión del muelle del extrusor.
  • Usa filamento con tolerancia ajustada (en torno a ±0,02–0,03 mm de diámetro). El barato irregular es una fuente constante de sustos.
  • Haz un tirón en frío de mantenimiento de vez en cuando y cambia la boquilla cuando acumule muchas horas o hayas impreso materiales abrasivos.
  • No subas la velocidad por encima del caudal que tu hotend puede fundir. Si quieres ir más rápido, sube primero la temperatura dentro del rango seguro del material.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si es subextrusión o sobreextrusión?

Fíjate en el sentido del defecto. En la subextrusión falta material: líneas separadas, huecos, capas superiores sin cerrar y piezas frágiles. En la sobreextrusión sobra: cordones abultados, esquinas engrosadas, medidas más grandes de lo debido y superficies rugosas. La prueba de la pared única lo confirma: si mide menos que la boquilla, es subextrusión; si mide más, sobreextrusión.

¿Un tubo de teflón dañado causa subextrusión?

Sí. En los hotends que llevan tubo de PTFE hasta la boquilla, un corte torcido, un extremo quemado o un tubo que se ha retraído dejan un pequeño hueco justo antes de la boquilla. Ahí el plástico fundido se acumula y frena el avance, provocando subextrusión intermitente. La solución es recortar el tubo en escuadra y asentarlo a fondo, o sustituirlo; si se repite, plantéate un hotend todo metal.

¿Qué flujo o multiplicador de extrusión debo usar?

No hay un número mágico: depende de tu máquina y tu filamento, pero suele quedar entre el 90 % y el 110 %, con el ideal cerca del 100 % una vez calibrados los e-steps. Calibra primero los e-steps del extrusor y solo después afina el flujo con una pared única. Nunca uses el flujo para tapar un problema mecánico como una boquilla sucia.

¿La boquilla parcialmente tapada da subextrusión?

Sí, es una de las causas más frecuentes. Una obstrucción parcial reduce el diámetro útil de la boquilla, así que pasa menos plástico del previsto. Se nota porque el fallo es intermitente y empeora al subir la velocidad. Un tirón en frío suele bastar; si no, cambia la boquilla, con el detalle en nuestra guía para desatascar la boquilla.

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