Calculadora de precio de venta de piezas 3D
Convierte tu costo en un precio con margen: añade tus horas de trabajo y el beneficio que quieras ganar.
Herramientas · Calculadora
Calcula cuánto cuesta realmente imprimir una pieza: material, electricidad, desgaste de la máquina y margen por fallos. Ajusta los campos y el resultado se actualiza al instante.
Costo por pieza · se calcula solo mientras escribes
— Costo total por pieza · en tu moneda
— Material (filamento)
— Electricidad
— Margen por fallos y desgaste
Los resultados son orientativos. La calculadora hace la cuenta en tu propio navegador con los datos que escribes; no se guarda ni se envía nada. Sirve para decidir con criterio, no como una cifra exacta al céntimo: el precio del filamento y de la luz cambia mucho de un país a otro.
La herramienta hace una cuenta sencilla en cuatro pasos, sin nada oculto. Puedes reproducirla a mano con estos mismos números.
1. Costo del material. Convierte los gramos que pesa tu pieza en kilos —dividiéndolos entre 1000— y los multiplica por el precio del kilo de filamento. Si la pieza gasta 30 gramos y el kilo te costó 22, el material sale a 30 ÷ 1000 × 22 = 0,66 en tu moneda.
2. Costo de la electricidad. Pasa el consumo de la impresora de vatios a kilovatios (otra vez dividiendo entre 1000), lo multiplica por las horas de impresión y por el precio del kWh. Cien vatios funcionando 4 horas son 0,4 kWh; a 0,15 por kWh, unos 0,06. Es normal que esta cifra sea diminuta: la electricidad rara vez es el gasto importante de una impresión.
3. Subtotal. Suma el material y la electricidad. En el ejemplo, 0,66 + 0,06 = 0,72.
4. Total con margen. Aplica al subtotal el porcentaje extra por fallos y desgaste con la fórmula subtotal × (1 + porcentaje ÷ 100). Con un 15%, esos 0,72 se convierten en unos 0,83, y la diferencia (0,11) es lo que aparece en «margen por fallos y desgaste».
En resumen, la fórmula completa es: costo = (gramos ÷ 1000 × precio del kilo + vatios ÷ 1000 × horas × precio del kWh) × (1 + porcentaje ÷ 100). Ningún campo se usa como divisor, así que no hay riesgo de dividir entre cero; si dejas una casilla vacía, el resultado muestra un guion hasta que la completas.
Si quieres entender de dónde sale cada uno de estos gastos con más contexto —incluido por qué la máquina también «cuesta» aunque ya la hayas pagado—, la guía de cuánto cuesta imprimir en 3D lo desarrolla paso a paso y con ejemplos.
El material casi siempre manda. En la mayoría de impresiones FDM el filamento es la parte grande del costo y la electricidad es calderilla. Por eso, si quieres afinar, empieza por dos datos: los gramos reales de la pieza y el precio real de tu bobina.
Saca los gramos del laminador, no a ojo. Cuando abres el modelo en Cura, PrusaSlicer u Orca Slicer, el programa te dice cuántos gramos usará esa impresión con tu relleno y tus soportes. Ese número es mucho más fiable que una estimación mental y es el que conviene meter aquí.
Ajusta el porcentaje por fallos a tu realidad. El 15% que viene puesto es un punto de partida. Si llevas meses imprimiendo y casi no fallas, bájalo al 8-10%. Si estás aprendiendo o imprimes piezas difíciles con mucho soporte, súbelo al 20% o más: reflejará mejor el filamento que acabas tirando.
Este número es tu costo, no tu precio. La calculadora te dice lo que te cuesta la pieza, no lo que deberías cobrar. Para vender tienes que sumar tu tiempo, el diseño y un margen de beneficio; esa cuenta la hace la calculadora de precio de venta de piezas 3D, que parte justo de este costo.
Mide los vatios si la luz te importa de verdad. Con impresiones larguísimas o una tarifa cara, conviene medir el consumo real de tu máquina con un medidor de enchufe en lugar de fiarte del valor por defecto. Aun así, en la práctica la electricidad suele mover el total muy poco.
La mayoría de impresoras FDM domésticas consumen entre 50 y 150 vatios mientras imprimen, según el tamaño y lo exigida que esté la cama caliente. Si no tienes el dato, deja los 100 vatios que vienen puestos: es un promedio razonable. Las impresoras de resina suelen gastar menos y las grandes con cama muy potente, algo más. Para un número exacto, enchufa la impresora a un medidor de consumo de los que se ponen entre el enchufe y la máquina.
Porque no todas las impresiones salen bien. De vez en cuando una pieza se despega, se atasca la boquilla o acaba en una maraña de plástico, y ese filamento y esa electricidad ya los gastaste. Ese mismo porcentaje cubre también el desgaste de la máquina: boquillas, correas, superficie de la cama y otras piezas que se cambian con el uso. Un 10-20% reparte ese gasto real entre las piezas buenas para que el costo no salga demasiado optimista. Si casi nunca fallas, baja el porcentaje; si estás aprendiendo, súbelo.
No. Esta calculadora solo suma costos directos: material, electricidad y un margen por fallos y desgaste. Tu tiempo de preparación, el diseño, el posprocesado y el beneficio que quieras ganar no entran aquí; esos se añaden cuando fijas el precio de venta. Para eso usa la calculadora de precio de venta de piezas 3D, que parte de este costo y le suma tus horas y tu margen.
Convierte tu costo en un precio con margen: añade tus horas de trabajo y el beneficio que quieras ganar.
La guía que desglosa cada gasto de una impresión, con ejemplos y trucos para no dejarte nada fuera.
Estima el gasto eléctrico de un trabajo a partir de la potencia, las horas y el precio del kWh de tu zona.
Súmale tus horas y tu margen para vender sin perder dinero en cada pieza.