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Blobs y zits: por qué salen granos en las paredes

Un pequeño grano o pegote sobre la pared, repetido capa tras capa y casi siempre alineado en una columna vertical: eso son los blobs y los zits. No los confundas con dos vecinos que se les parecen. No son stringing, que son hilos finos cruzando el aire entre dos puntos de la pieza. Y no son sobreextrusión general, donde toda la pieza mide de más y no aparecen pegotes puntuales. Un blob es un exceso concreto de material que la boquilla suelta al empezar o terminar cada vuelta. Esta guía te ayuda a reconocerlo y te lleva al ajuste que lo corrige, sin desarrollar aquí la calibración.

Actualizado: julio 2026 Lectura: 7 minutos Por el equipo de Ruta 3D

Qué son los blobs y los zits y cómo se ven

Los dos nombres describen el mismo defecto en dos tamaños. Un blob es el pegote gordo: un bulto de plástico sobrante que sobresale de la pared y se nota al pasar la uña. Un zit —el "granito"— es la versión pequeña: más una imperfección visual, un puntito que rompe el brillo de la superficie, que un relieve que estorbe. En una misma pieza puedes tener los dos, y no vale la pena tratarlos por separado porque nacen en el mismo sitio y por la misma razón.

La pista que lo delata no es el grano en sí, sino dónde aparece. Fíjate:

  • Siempre en la misma columna vertical. Los granos se apilan uno encima de otro formando una cicatriz que recorre la pared de arriba abajo. Esa columna es la costura: el punto donde cada perímetro arranca y cierra su vuelta.
  • Uno por capa, no repartidos al azar. Si cuentas los granos y coinciden con las capas, es un defecto de arranque. Si están esparcidos por toda la superficie sin orden, sospecha de otra cosa (lo vemos abajo).
  • Sobre la pared, no en el aire. El material está pegado a la superficie de la pieza, no tendido entre dos partes separadas. Eso es lo que lo distingue del stringing a simple vista.

Dato clave

Antes de tocar nada, localiza la costura de tu pieza y mira si los granos caen justo ahí. Si es así, tienes un defecto de arranque de perímetro y esta página es tu sitio. Si los granos están repartidos por toda la pieza sin seguir la costura, el problema es otro y probablemente sea humedad.

Por qué aparecen: la presión que se libera de golpe

Para entender el arreglo hay que entender el instante en que nace el grano. Mientras la boquilla dibuja un perímetro, dentro de ella hay plástico fundido a presión, empujado por el extrusor. Al terminar la vuelta, la impresora hace una retracción: tira del filamento hacia atrás para aliviar esa presión y que el material deje de fluir mientras el cabezal se recoloca. Hasta aquí, bien.

El problema está en el reencuentro. Cuando la boquilla vuelve al punto de arranque para empezar la siguiente vuelta, el extrusor empuja de nuevo para recuperar la presión que había soltado. Si devuelve un pelín más de material del que se retiró, o lo devuelve todo de golpe justo sobre el mismo punto, ese exceso se deposita ahí mismo en forma de pegote. Repetido en cada capa, sobre el mismo arranque, se convierte en la columna de granos que ves. En pocas palabras: el blob es presión acumulada que se libera de golpe al reanudar.

De ahí salen las dos direcciones del arreglo, sin números todavía:

  • Equilibrar cuánto se retira y cuánto se devuelve en cada arranque, para que la boquilla no llegue con material de sobra. Ese es terreno de la retracción.
  • Cortar el flujo un pelín antes de cerrar la vuelta, dejando que la presión que queda dentro termine de dibujar el último tramo en lugar de acumularse. A esa técnica se la llama coasting, y se activa en el laminador.
  • Cambiar dónde ocurre todo esto, moviendo o escondiendo la costura para que el defecto ni se apile ni se vea. Eso se decide al colocar el arranque en el laminador.

Ninguna de esas tres cosas se calibra en esta página: aquí solo te dejamos claro cuál es la tuya y hacia dónde tirar. Los valores viven en las guías dueñas de cada ajuste.

A qué ajuste llevar cada caso

Estos son los tres frentes desde los que se ataca un blob de costura, con el enlace a quien de verdad desarrolla el "cómo". Empieza siempre por descartar la humedad, porque es la que más despista.

  1. Descarta primero el filamento húmedo. Si los granos están repartidos por toda la pieza y no solo en la costura, y además oyes chasquidos o siseo en la boquilla, no es un problema de arranque: es agua evaporándose dentro del hotend. Esa causa tiene su propia guía, con la prueba para confirmarla y cómo secar el carrete, en síntomas del filamento húmedo y cómo secarlo. Hasta que la descartes, no toques nada más.
  2. Esconde o mueve la costura. Es el arreglo más rápido y el que más mejora el aspecto sin pelear con la máquina. Tu laminador puede alinear el arranque de todas las capas en una arista, repartirlo o colocarlo al azar para que deje de acumularse en una sola cara. Dónde está esa opción y qué hace cada modo lo tienes en la guía de los mejores laminadores 3D y qué hace cada ajuste.
  3. Afina la retracción de reanudación. Si el grano persiste aunque la costura ya esté escondida, el sobrante de material sigue ahí y toca equilibrar la retracción: sube el ajuste a pasos pequeños hasta que el grano desaparezca, sin pasarte para no crear huecos al reanudar. El procedimiento completo, con el barrido de valores, está en la guía para calibrar la retracción y quitar los hilos. El coasting se ajusta en la misma dirección: pasos pequeños, probando una pieza cada vez.

Y una aclaración importante para no equivocar el diagnóstico: si lo que ves es que toda la pieza mide de más —esquinas abultadas, cotas mayores que las diseñadas, un acabado uniformemente hinchado— no son blobs de costura, es sobreextrusión general, y se corrige por otro lado. Eso vive en la sección de sobreextrusión de la guía de flujo y e-steps, no aquí.

En qué orden probarlo

Si no tienes claro por dónde empezar, sigue esta secuencia. Está ordenada de lo más rápido y gratis a lo que te lleva un rato, y respeta la regla de oro: cambia una sola cosa por impresión.

  1. Confirma que es la costura. Mira la pieza y comprueba que los granos caen en la misma columna vertical, uno por capa. Si es así, vas por buen camino; si están repartidos, salta al paso siguiente.
  2. Escucha una extrusión al aire. Calienta la boquilla y saca unos centímetros de filamento sin imprimir. Si chisporrotea, sisea o humea, tienes humedad y el resto del diagnóstico sobra hasta que seques el carrete.
  3. Esconde la costura en el laminador. Es el cambio con mejor relación esfuerzo/resultado y muchas veces basta con él para que el defecto deje de molestar.
  4. Sube la retracción a pasos pequeños. Un solo cambio, una sola impresión de prueba, hasta que el grano desaparezca sin que aparezcan huecos al reanudar.
  5. Prueba el coasting. Es lo último porque, si los pasos anteriores estaban bien, rara vez hace falta. Actívalo en pasos pequeños y compara.

Tocar la retracción, el coasting y la costura a la vez puede arreglarte la pieza y dejarte sin saber qué la había estropeado, que es justo el escenario en el que el defecto vuelve al cambiar de filamento.

Cómo evitar que vuelva

Los blobs y los zits vuelven casi siempre por los mismos tres descuidos, y los tres se previenen sin esfuerzo:

  • Ten un perfil por material con su retracción afinada. El arranque bien equilibrado en PLA no tiene por qué serlo en PETG. La mayoría de los granos aparecen justo después de cambiar de filamento sin revisar el perfil.
  • Deja la costura escondida por defecto. Configúrala una vez en tu laminador —en una arista o repartida— y te olvidas de la cicatriz vertical en casi todas tus piezas.
  • Guarda el filamento seco y cerrado. Un carrete que absorbe humedad empieza a soltar pegotes por toda la superficie, y entonces ya no es un problema de costura sino de secado.

Con eso cubierto, el arranque de perímetro deja de ser un dolor de cabeza. Y si en algún momento vuelves a ver hilos en el aire en lugar de granos en la pared, recuerda que ese es otro defecto con su propia guía: el stringing.

Preguntas frecuentes

¿Los blobs y los zits son lo mismo?

Son dos tamaños del mismo defecto y comparten origen. Blob es el pegote más gordo, un bulto de plástico sobrante que se nota al tacto; zit es el granito fino, más una imperfección visual que un relieve. Los dos se forman en el mismo punto —el arranque y el cierre de cada vuelta del perímetro, lo que llamamos costura— cuando la boquilla suelta un poco de material de más al reanudar. Como comparten causa, comparten arreglo: se atacan por el lado de la retracción y de la costura, no por separado.

¿Por qué me salen siempre en la misma línea vertical?

Porque esa línea es la costura: el punto donde cada perímetro empieza y termina su vuelta. El laminador arranca todas las capas en el mismo sitio por defecto, así que el pequeño exceso de material de cada arranque se apila capa sobre capa y forma una cicatriz vertical. Si mueves o escondes ese punto de arranque desde el laminador, el defecto deja de acumularse en una sola cara y se vuelve mucho menos visible.

¿Es lo mismo que el stringing?

No. El stringing son hilos finos, como telarañas, que cruzan el aire entre dos zonas separadas de la pieza; el problema está en los viajes en vacío del cabezal. Un blob es un exceso puntual de material depositado sobre la propia pared, en el arranque de la vuelta. Comparten un ingrediente —la retracción— pero se ven en sitios distintos y se ajustan por caminos distintos, así que conviene no mezclarlos.

¿Y si los granos aparecen por toda la pieza, no solo en la costura?

Entonces probablemente no es un problema de costura sino de filamento húmedo. El agua atrapada en el plástico hierve en la boquilla y suelta pegotes y granitos de forma irregular, repartidos por toda la superficie y no alineados en una columna. La señal que lo confirma es el ruido: chasquidos o siseo en la boquilla. Si es tu caso, seca el carrete antes de tocar la retracción.

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