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Países · Estados Unidos · Guía de estructura

Cuánto cuesta la luz de imprimir en 3D en Estados Unidos

Esta guía va a terminar recomendándote que no hagas nada. Con una impresora en casa, todo lo que puedes decidir sobre la electricidad —a qué hora imprimes, cuánto la apagas, en qué plan te quedas— vale al mes bastante menos que el cargo fijo que tu compañía te cobra por tener el medidor puesto, imprimas o no. Con cuatro máquinas trabajando veinte horas al día la cosa se invierte por completo. Aquí está la aritmética que separa un caso del otro, hecha sobre la hoja tarifaria de PG&E vigente desde el 1 de junio de 2026 y los precios estatales que la EIA publicó el 25 de junio de 2026.

Actualizado: julio 2026 Lectura: 10 minutos Hojas tarifarias y datos oficiales verificados el 21 de julio de 2026 Por Sergio Brito Vázquez · Taller Ruta 3D
En corto
  • Con una impresora en casa, la luz cuesta bastante menos de lo que parece, y casi nada de eso está en tus manos.
  • Con una sola máquina, el cargo fijo diario que cobra tu compañía pesa varias veces más que todo lo que podrías ahorrar moviendo las impresiones fuera del horario punta.
  • Vivir en un estado o en otro pesa más que cualquier decisión de horario, en los tres perfiles y por un margen amplio. Y el estado no lo eliges por la impresora.
  • El umbral a partir del cual la electricidad empieza a importar no es cuántas horas imprimes: es si tienes una máquina o tienes taller.

El número primero, porque es más pequeño de lo que parece

Una impresora FDM doméstica en marcha se mueve, según su tamaño y su cama caliente, en un rango de 50 a 150 vatios. Tomemos el centro de ese rango, 100 W, y una jornada modesta de seis horas al día. Un mes medio de 30,4 días da 18,2 kilovatios hora.

A los precios medios residenciales que la EIA publicó para abril de 2026, esos 18,2 kilovatios hora salen por $6,43 al mes en California, $2,81 en Florida y $3,43 al promedio de Estados Unidos. California es, de los estados que verificamos, el más caro de los grandes.

Con ese orden de magnitud sobre la mesa, la pregunta interesante deja de ser cuánto cuesta. Pasa a ser otra: de esos seis dólares y pico, ¿cuánto está realmente en tus manos? Y ahí es donde esta página se separa de casi todo lo que vas a leer sobre el tema.

Vista aérea de la subestación eléctrica Ayer en Massachusetts, Estados Unidos
Vista aérea de la subestación eléctrica Ayer en Massachusetts. «Electrical Substation Ayer MA Aerial», de Nick Allen, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0. Adaptada: redimensionada y convertida a WebP.

Tres perfiles, y una tabla que desanima a optimizar

Repitamos la operación con tres perfiles distintos, sumando dos columnas: lo máximo que se ahorraría moviendo todas las impresiones fuera del horario punta, y lo que separa a California de Florida con el mismo consumo.

Perfil Consumo mensual Coste en California Ahorro máximo moviendo la hora Diferencia California vs Florida
Aficionado · 1 máquina, 6 h/día18,2 kWh$6,43$2,24$3,62
Intensivo · 1 máquina, 16 h/día48,6 kWh$17,15$5,98$9,66
Taller · 4 máquinas, 20 h/día243,2 kWh$85,73$29,91$48,32

Fíjate en la última columna antes que en ninguna otra. Vivir en un estado o en otro pesa más que cualquier cosa que hagas con el horario, en los tres perfiles y por un margen amplio. Y el estado no lo eliges por la impresora.

Cómo está hecha esta tabla

Es aritmética nuestra sobre precios de fuente primaria, no una cifra publicada por ningún organismo. Los supuestos, encima de la mesa: 100 W por máquina —el punto medio del rango de 50 a 150 W que ya publica Ruta 3D— y un mes de 30,4 días. La columna del coste usa el precio medio residencial del estado de la tabla 5.6.A de la EIA de abril de 2026. La del ahorro usa la diferencia entre punta y valle de verano de la hoja E-TOU-C de PG&E, $0,12300 por kilovatio hora, que es el mayor de los dos diferenciales del año. Mezclar las dos fuentes es deliberado: una da el precio típico de un estado, la otra da la única palanca horaria que tenemos verificada.

Los 100 W no son la potencia de tu máquina, son el centro de un rango. Con la potencia real de tu equipo y tus horas reales, el número cambia, y ese cálculo lo resuelve en dos campos la calculadora de cuánta luz gasta una impresora 3D. Lo que apenas se mueve al cambiar esas entradas es la proporción entre columnas, que es de lo que trata esta página.

Dicho de otro modo: los kilovatios hora de la primera columna no son el producto de esta página, son la regla con la que se miden las otras tres. Ese cálculo tiene dueña en Ruta 3D y se lo cedemos entero a la calculadora, que te pide potencia y horas y no obliga a creerte nuestros supuestos. Lo que aportamos aquí es lo que la calculadora no puede darte: contra qué comparar el resultado.

El cargo fijo: $24,12 al mes que no dependen de lo que imprimas

Ahora pon enfrente de esa tabla la parte de la factura que no se negocia. La hoja tarifaria E-TOU-C de PG&E vigente desde el 1 de junio de 2026, aprobada por la Decisión D.26-04-036 de la Comisión de Servicios Públicos de California, incluye un Base Services Charge que se cobra por cliente y por día, no por kilovatio hora. Tiene tres tramos:

Tramo Por cliente y día Equivalente mensual (30,4 días)
Tramo 1$0,19713$5,99
Tramo 2$0,39688$12,07
Tramo 3 (el general)$0,79343$24,12

Los dos primeros tramos existen porque el cargo está graduado por ingreso, según la Decisión D.24-05-028 de la misma comisión. El tercero es el que le toca a la mayoría de los hogares. Los equivalentes mensuales son multiplicación nuestra: la hoja publica el importe diario y nada más.

Y aquí está el contraste que da sentido a toda la página. Ese cargo de $24,12 al mes es 10,8 veces los $2,24 que un aficionado podría ahorrar moviendo absolutamente todas sus impresiones fuera del horario punta. Se paga igual si imprimes cada noche que si el equipo lleva medio año en un armario, porque no depende del consumo y no hay forma de reducirlo consumiendo menos. Para el perfil intensivo la relación baja a 4,0 veces. Para el taller de cuatro máquinas cae a 0,8, y solo entonces la palanca del horario pesa más que el peaje de existir.

De 4 a 9 p. m. todos los días: la ventana que casi no compensa esquivar

La hoja de PG&E lleva su horario en el propio título, literal: «RESIDENTIAL TIME-OF-USE (PEAK PRICING 4 - 9 p.m. EVERY DAY)». La punta es de cuatro a nueve de la tarde, todos los días de la semana, fines de semana incluidos. Estos son los precios de energía de esa hoja:

Temporada Punta (4–9 p. m.) Valle (resto del día) Diferencia
Verano$0,52240/kWh$0,39940/kWh$0,12300
Invierno$0,39757/kWh$0,36757/kWh$0,03000

Tres cosas que conviene sacar de esa tabla. La primera: la columna del ahorro de más arriba está calculada con el diferencial de verano, que es el grande. En invierno la diferencia entre imprimir a las seis de la tarde y a las tres de la madrugada son tres centavos por kilovatio hora, y el ahorro del aficionado se queda en unos 55 centavos al mes.

La segunda: la ventana ocupa cinco de las veinticuatro horas del día, así que quedan diecinueve fuera. El perfil de seis horas cabe holgadamente en el valle. El de dieciséis cabe justo. El taller que tiene las máquinas veinte horas al día no cabe: por mucho que programe, al menos una hora diaria le cae dentro de la punta. Su columna de $29,91 es un techo teórico que nadie alcanza del todo.

La tercera es una línea de la misma hoja que hay que nombrar sin usarla para calcular: un Baseline Credit de −$0,08140 por kilovatio hora que abarata la energía, pero que se aplica solo al consumo que cae dentro de la asignación baseline del domicilio. Esa asignación depende de la zona climática y de la temporada, y aquí no la publicamos porque no la tenemos verificada; sin ella, aplicar el crédito a una factura completa daría un número falso.

Ojo con esto

Falta desmontar una idea que circula mucho en español. Las tarifas por horas no son obligatorias en California. La Comisión de Servicios Públicos las estableció como opción por defecto mediante la Decisión D.15-07-001: los clientes residenciales de PG&E, Southern California Edison y San Diego Gas & Electric fueron pasados a un plan horario automáticamente entre 2019 y 2022, pero con derecho a salirse y volver a un plan escalonado. Ser pasado por defecto y estar obligado no es lo mismo, y la diferencia importa: si estás en un plan escalonado, la hora a la que imprimes te da exactamente igual y toda esta sección no te aplica.

California contra Florida: 2,3 veces por vivir donde vives

La fuente para comparar estados es la tabla 5.6.A del Electric Power Monthly de la EIA, correspondiente a abril de 2026 y publicada el 25 de junio de 2026. La propia tabla advierte, literal, que «Values are preliminary estimates based on a cutoff model sample»: son estimaciones preliminares, no cifras cerradas.

Estado Precio medio residencial (centavos/kWh) Coste del perfil aficionado (18,2 kWh)
Hawái46,62$8,50
California35,25$6,43
Estados Unidos (promedio)18,83$3,43
Texas16,99$3,10
Florida15,38$2,81
Dakota del Norte12,35$2,25

Entre California y Florida hay 2,3 veces de diferencia, y no son dos rincones raros del mapa: son dos de los estados donde más hispanohablantes viven. Entre Hawái y Dakota del Norte el arco llega a 3,8 veces.

Estos seis valores son los que verificamos, y por eso son los seis que publicamos. No vas a encontrar aquí un ranking de los cincuenta estados, porque publicarlo obligaría a dar por buenos cuarenta y cuatro números que no comprobamos uno a uno.

Hay otra razón para citar esta tabla y solo esta. La EIA publica varias cifras «actuales» del precio de la electricidad a la vez —mensuales, anuales, previsiones a corto plazo— y todas son correctas en su propio contexto, pero no son intercambiables ni comparables entre sí. Mezclarlas es la forma más rápida de construir una comparación que no significa nada. Cada número de esta página viene de la tabla 5.6.A, con su mes y su fecha de publicación.

Divide tu factura entre tus kilovatios hora: aquí ese número sí se compara

Esta edición puede hacer algo que las de Chile y Perú no pueden, y vale la pena aprovecharlo. El precio medio de la EIA no es el precio de la energía a secas: es la factura completa dividida entre los kilovatios hora vendidos. Su glosario lo dice sin rodeos: se obtiene «dividing the total monthly revenue by the corresponding total monthly sales». Impuestos y cargos fijos incluidos.

La consecuencia práctica es directa. Toma tu bill del mes, coge el importe total, divídelo entre los kilovatios hora que marca el detalle de consumo y compara el resultado con la cifra de tu estado. Es una comparación honesta, cosa que casi nunca ocurre con precios regulados de otros países, donde lo publicado es un cargo suelto que no incluye el resto de la factura.

Con dos matices que van escritos y no omitidos:

  • Es un promedio estatal que mezcla todos los planes y todos los perfiles. Quien consume sobre todo en horario punta, en un plan por horas, paga más de lo que dice esa media: la cifra lo subestima.
  • Un hogar de consumo bajo sale siempre por encima del promedio. Con un cargo fijo de $24,12 repartido entre pocos kilovatios hora, el centavo por kilovatio hora efectivo se dispara. Ese cargo no se diluye hasta que hay bastante consumo que lo absorba, y esa es exactamente la asimetría que sostiene todo lo anterior.

Una máquina o un taller: dónde está el umbral de verdad

Ya se puede decir la conclusión completa. El umbral a partir del cual la electricidad empieza a importar en Estados Unidos no es cuántas horas imprimes: es si tienes una máquina o tienes taller.

Con una impresora, todo lo controlable —la hora, el plan, apagar la máquina entre trabajos— queda por debajo del ruido de lo que no controlas: el cargo fijo diario, el estado en el que vives y el precio que tu compañía tenga aprobado ese mes. Optimizar ahí es gastar atención en el sitio equivocado; esa misma atención puesta en no repetir una impresión fallida rinde bastante más.

Con cuatro máquinas veinte horas al día la aritmética cambia de escala: $85,73 al mes en California frente a $37,40 en Florida, y hasta $29,91 en juego según el horario. Ahí sí se justifica revisar el plan tarifario, mirar en qué franja cae la carga y volver a hacer las cuentas cada temporada, porque las hojas tarifarias se actualizan y la de PG&E que usamos aquí tiene fecha de vigencia, no de eternidad.

Para saber en cuál de los dos mundos estás hace falta un solo dato tuyo: los kilovatios hora que tu equipo suma al mes, con su potencia real y tus horas reales. Ese número sale de la calculadora de consumo eléctrico de una impresora 3D. Si lo que devuelve se parece más a la primera fila de la tabla que a la tercera, ya tienes tu respuesta y es que no.

Y si en ese taller hay además una máquina láser, lo que conviene revisar de ella no es su consumo: es si el fabricante cumplió lo que le exige el regulador federal antes de venderla, que está desglosado en qué exige la FDA a una máquina láser vendida en Estados Unidos. La otra cuenta que sí cambió de tamaño hace poco tampoco es la de la luz, sino la de traer el equipo: sus reglas se movieron entre 2025 y 2026 y las repasa qué cambió al importar equipo de impresión 3D y láser a Estados Unidos.

Dos organismos oficiales con el reloj parado

Queda una advertencia de método, y es la quinta vez seguida que esta serie tropieza con la misma piedra en un país distinto.

La EIA mantiene viva, sin ningún aviso de caducidad, una página de preguntas frecuentes sobre el consumo eléctrico medio de un hogar estadounidense con datos referidos a 2022. Está alojada en el sitio del mismo organismo que publica cifras mensuales de abril de 2026 y que las fecha con precisión. No hay contradicción interna: son dos productos distintos con dos ritmos de actualización distintos. Pero quien llega por un buscador no ve esa diferencia, ve un dato firmado por la EIA y lo da por actual.

Más corto, el segundo caso. La Comisión de Servicios Públicos de California tiene publicada una página sobre la reforma tarifaria residencial cuya referencia más reciente es de noviembre de 2017 y que describe en futuro plazos que ya se cumplieron. Quien la lea hoy se irá creyendo que la transición a tarifas horarias todavía no ha ocurrido, cuando en realidad cerró en marzo de 2022.

La lección no es desconfiar de los organismos oficiales: sus datos siguen siendo la mejor fuente que hay, y esta página se apoya entera en ellos. La lección es más fina y sirve para cualquier cifra que encuentres: mira a qué periodo se refiere el número, no solo quién lo firma. Una fecha de publicación y un periodo de referencia son dos cosas distintas, y la segunda es la que decide si el dato te sirve.

Con eso cerrado, el saldo de la página es el que anunciaba la primera línea: si tienes una impresora, la respuesta honesta a «¿debería preocuparme por la luz?» es que no, y ninguna optimización de horarios va a cambiar eso mientras el cargo fijo sea diez veces el premio. Si tienes taller, la respuesta es que sí y que empieza por saber en qué estado estás. El resto de lo que en Estados Unidos depende del país, y no de la impresora, está reunido en la edición estadounidense de Ruta 3D.

Preguntas frecuentes

¿Me conviene imprimir de madrugada en Estados Unidos?

Solo si estás en una tarifa por horas, y aun así el efecto es pequeño con una sola máquina. En la hoja tarifaria E-TOU-C de PG&E vigente desde el 1 de junio de 2026, la diferencia entre punta y valle es de 12,3 centavos por kilovatio hora en verano y de 3 centavos en invierno. Aplicada al perfil de aficionado que calculamos aquí —una máquina de 100 W durante 6 horas al día, 18,2 kWh al mes—, mover absolutamente todas las impresiones fuera de la punta ahorra como máximo $2,24 al mes, y eso usando la diferencia de verano, que es la mayor de las dos. Con la de invierno el ahorro cae a unos 55 centavos. Además, la ventana de punta ocupa cinco horas al día, de 4 a 9 p. m., así que quien imprime muchas horas seguidas no puede esquivarla del todo por mucho que programe.

¿Puedo comparar mi factura con el precio que publica la EIA para mi estado?

Sí, y es una comparación legítima, a diferencia de lo que ocurre con los precios regulados de otros países. El glosario de la EIA explica que el precio medio se obtiene «dividing the total monthly revenue by the corresponding total monthly sales», es decir, ingresos totales divididos entre kilovatios hora vendidos. Eso significa que la cifra ya incluye impuestos y cargos fijos, así que divide el importe total de tu factura entre los kilovatios hora que marca y compara. Con dos matices: es un promedio estatal que mezcla todos los planes y todos los perfiles, de modo que subestima a quien consume sobre todo en horario punta; y como el cargo fijo se reparte entre los kilovatios hora que gastes, un hogar de consumo bajo tiene un centavo por kilovatio hora efectivo bastante más alto que el promedio.

¿Cuánto cuesta al mes tener una impresora 3D funcionando?

Con el supuesto que usamos en esta página —una máquina de 100 W, punto medio del rango de 50 a 150 W que publica Ruta 3D, funcionando 6 horas al día durante un mes de 30,4 días— salen 18,2 kilovatios hora al mes. A los precios medios residenciales de la tabla 5.6.A de la EIA de abril de 2026, eso son $6,43 en California, $2,81 en Florida y $3,43 al promedio de Estados Unidos. Son cálculos nuestros sobre precios oficiales, no cifras publicadas por la EIA. Tu número real depende de la potencia de tu máquina y de tus horas, y ese cálculo lo hace la calculadora de cuánta luz gasta una impresora 3D del sitio.

¿Puedo bajar el cargo fijo de mi factura imprimiendo menos?

No. El Base Services Charge de PG&E se cobra por cliente y por día, no por kilovatio hora, y su importe no cambia aunque no enciendas nada en todo el mes. La hoja tarifaria vigente desde el 1 de junio de 2026 fija tres tramos: $0,19713, $0,39688 y $0,79343 por día. El tercero es el que aplica a la mayoría de los hogares, porque los dos primeros están graduados por ingreso, y a 30,4 días equivale a $24,12 al mes. Esa cantidad es 10,8 veces todo lo que un aficionado podría ahorrar moviendo sus impresiones de horario, y es la razón por la que optimizar la hora de imprimir rinde tan poco con una sola máquina.

Las otras dos cuentas de la edición estadounidense

Pon tus vatios y tus horas donde aquí van 100 W y seis horas

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