El triángulo que decide cada corte
Da igual si tu máquina es un diodo de marco abierto o un CO₂ de gabinete —si aún dudas entre las dos familias, tienes la comparativa en láser de diodo vs CO₂—: el software de control siempre te pedirá los mismos tres valores para cada operación.
| Mando | Qué controla | Cómo se expresa |
|---|---|---|
| Velocidad | Cuánto tiempo recibe energía cada punto | mm/min (o mm/s, según el software) |
| Potencia | Cuánta energía entrega el haz | % de la máquina; en GRBL viaja como S (S0–S1000 típico) |
| Pasadas | Cuántas veces se repite el recorrido | Número de repeticiones de la misma línea |
La velocidad es el ritmo al que se mueve el cabezal. La potencia es qué fracción de la capacidad del módulo o del tubo entrega el haz: en pantalla se ajusta como porcentaje y, por debajo, en las controladoras GRBL, viaja como el parámetro S del G-code. Las pasadas son cuántas veces la máquina repite exactamente el mismo trazado sobre la misma línea.
Eso sí: el triángulo da por hecho que el resto de condiciones está en orden. Un haz desenfocado desperdicia potencia en una línea gruesa, y cortar sin chorro de aire ensucia cualquier resultado. Antes de obsesionarte con los números, asegura el enfoque y la alineación y el air assist y la extracción de humos: son los cimientos sobre los que se ajusta todo lo demás.
La regla física: más velocidad, menos energía por punto
Todo lo demás se deduce de una sola idea: lo que corta o graba no es la potencia a secas, sino la energía que recibe cada punto del material. Y esa energía es potencia multiplicada por tiempo. Como la velocidad decide cuánto tiempo pasa el haz sobre cada punto, la regla queda así: a más velocidad, menos energía por punto; a menos velocidad, más.
Por eso un mismo tono de grabado se puede conseguir por dos caminos: subiendo la potencia o bajando la velocidad. Y por eso los defectos se leen en clave de energía: un grabado pálido es falta de energía por punto; un canto carbonizado es exceso. Cuando interiorices esta lectura, cada resultado imperfecto te dirá él solo hacia dónde mover los mandos.
Dato clave
Las controladoras GRBL tienen un modo pensado justo para esta regla: con M4 (modo dinámico), la potencia se vuelve proporcional a la velocidad, así que cuando el cabezal frena en curvas y esquinas el haz baja de potencia y la energía por punto se mantiene estable. Es la opción preferible para grabar; M3 mantiene la potencia constante y M5 apaga el láser. Lo vemos en detalle en la guía de G-code para corte láser.
Grabar: rápido y suave
Grabar es marcar la superficie sin atravesarla. Eso pide poca energía por punto, y la forma elegante de conseguirla es combinar velocidad alta con potencia contenida, no arrastrar el cabezal con el haz al mínimo. Ir rápido trae ventajas en cadena: el calor no tiene tiempo de extenderse alrededor de la línea, así que el halo marrón se reduce, el detalle fino sobrevive y sale menos humo. Y, de regalo, terminas antes.
Si el grabado queda demasiado claro, sube potencia o baja velocidad; si queda quemado o con los bordes comidos, haz lo contrario. Siempre de a poco y cambiando una sola cosa por prueba. Y si estás estrenando máquina, el recorrido completo —seguridad incluida— está en tu primer grabado láser paso a paso.
Cortar: lento, fuerte… o varias pasadas
Cortar exige atravesar todo el grosor, así que la receta se invierte: velocidad baja y potencia alta. Pero aquí entra en juego el tercer mando, el más subestimado: las pasadas. Ante un material que se resiste tienes dos rutas: una pasada "brutal" —lentísima y a tope de potencia— o varias pasadas suaves que profundizan un poco cada vez.
En madera, varias pasadas suaves queman menos que una brutal. La razón vuelve a ser la energía: en la pasada única todo el calor se concentra de golpe, y el sobrante se dedica a carbonizar el canto y ensanchar el surco; con varias pasadas, cada recorrido retira algo de material y deja respirar la zona antes del siguiente. Como referencia orientativa: un diodo de 10 W corta contrachapado de 3 mm en 2–4 pasadas.
El ancho del surco que deja el haz —el kerf— también responde a la energía: ronda 0,1–0,2 mm en un diodo y 0,15–0,3 mm en un CO₂, y una pasada excesiva lo ensancha y lo oscurece. Ten presente además que cortar lento y fuerte multiplica las llamas si no hay chorro de aire, y que cada material tiene sus mañas: la humedad arruina el corte de la madera y el acrílico transparente sencillamente no se corta con un diodo. Tienes el detalle en cortar madera con láser y en cortar y grabar acrílico.
Cómo encontrar tus valores (y no los de otro)
Aquí va la advertencia que ahorra tablas quemadas: los números de otra persona no son los tuyos. La potencia óptica real de cada módulo, el estado de la lente, el enfoque, el lote de material e incluso la humedad del taller cambian el resultado. Dos máquinas del mismo modelo pueden pedir valores distintos.
El método fiable es la matriz de pruebas: una cuadrícula de velocidad por potencia —por ejemplo, 5×5— grabada o cortada en el material real que vas a usar, con los ejes rotulados. Miras la cuadrícula terminada y eliges la celda que corta, o que graba con el tono que buscas, con el mínimo quemado. Diez minutos de matriz sustituyen horas de adivinanza, y el resultado es un dato tuyo: de tu máquina, tu lente y tu material.
A partir de ahí, disciplina de laboratorio: cambia una sola variable por prueba, anota cada resultado y guarda las combinaciones ganadoras como preajustes en tu software de control. Y como punto de partida para no empezar de cero, las tablas orientativas por material vivirán en nuestra sección de recursos: tómalas siempre como primera hipótesis para tu matriz, nunca como valores definitivos.
Errores típicos de ajuste
Cuando un corte sale mal, la tentación es girar mandos al azar. Mejor leer el síntoma:
| Síntoma | Causa probable | Ajuste |
|---|---|---|
| No atraviesa el material | Velocidad alta, potencia baja o pocas pasadas; también foco mal hecho, material húmedo o lente sucia | Añade pasadas o baja velocidad; verifica enfoque, lente y material antes de subir potencia. |
| Borde carbonizado | Demasiado lento, exceso de potencia o sin air assist | Sube velocidad o reparte la energía en más pasadas suaves; activa el air assist. |
| Línea doble | Holgura mecánica o correas flojas (no es de parámetros) | Tensa correas y revisa la mecánica: ningún valor lo arregla. |
| Grabado desigual por zonas | Mesa no plana o material alabeado | Nivela la mesa o fija el material bien plano. |
Fíjate en las dos últimas filas: parecen problemas de parámetros, pero son mecánicos, y ningún ajuste de velocidad compensa una correa floja. El diagnóstico completo, síntoma por síntoma y con sus soluciones, está en la guía de problemas de corte láser.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor cortar con una pasada fuerte o con varias pasadas suaves?
En madera, varias pasadas suaves queman menos que una sola pasada brutal: cada recorrido retira algo de material y deja escapar el calor, así el canto queda menos carbonizado y el surco más limpio. Como referencia orientativa, un diodo de 10 W corta contrachapado de 3 mm en 2–4 pasadas.
¿Qué significa la S en el G-code de un láser GRBL?
La S fija la potencia del haz, típicamente entre S0 (apagado) y S1000 (máximo). La acompañan M3 (láser en potencia constante), M4 (modo dinámico, con potencia proporcional a la velocidad, mejor para grabar) y M5 (apagar el láser).
¿Por qué los parámetros de otra persona no funcionan en mi máquina?
Porque la potencia óptica real del módulo, el estado de la lente, el enfoque, el lote de material y hasta la humedad cambian el resultado entre máquinas, incluso del mismo modelo. Toma los valores ajenos como primera hipótesis y confírmalos con una matriz de pruebas en tu propio material.
¿Necesito una máquina más potente para cortar mejor?
No siempre. Antes de gastar, revisa el enfoque, limpia la lente, activa el air assist y añade pasadas: suelen recuperar más capacidad de corte que un módulo mayor. El salto de máquina tiene sentido si necesitas acrílico transparente o maderas gruesas, terreno de los CO₂ de escritorio de 400–2 500+ USD (≈ 7 000–43 800+ MXN).