Cómo calibrar el flujo y los e-steps
El método completo del que salen estas dos fórmulas: qué extruir, qué imprimir y qué medir, con los comandos reales.
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Aquí solo se hace la cuenta. El procedimiento —qué extruir, qué imprimir y qué medir para conseguir los números que piden estos campos— está entero en la guía para calibrar el flujo y los e-steps del extrusor paso a paso; vuelve con tus medidas y esta página te devuelve los dos valores que hay que escribir: uno en el firmware de la máquina y otro en el perfil del material.
1. E-steps del extrusor
M503.
2. Multiplicador de flujo
Los dos bloques resuelven la misma forma matemática y se usan en el mismo rato de trabajo, por eso comparten página. El primero corrige la máquina: convierte lo que tu extrusor entregó de verdad en el valor de pasos por milímetro que debería tener el firmware. El segundo afina el material: convierte el grosor real de una pared en el porcentaje de flujo que corresponde a ese filamento. Ninguno de los dos números sale de una tabla nuestra: salen de lo que tú mediste.
Esta herramienta empieza donde termina la medición, así que llega con los campos que importan vacíos. Para el primer bloque necesitas tres datos tuyos: los e-steps que tu firmware tiene ahora, cuántos milímetros de filamento ordenaste extruir y cuántos entraron realmente. Para el segundo, cuatro: el flujo con el que imprimiste la pieza de prueba, cuántos perímetros tiene la pared que mediste, el ancho de línea de tu perfil y el grosor que marca el calibre sobre esa pared.
Cómo se consiguen esos números —qué se calienta, qué se marca, qué se ordena y qué se lamina— no se repite aquí, porque ya está contado con detalle y con los comandos reales en la guía de el método paso a paso para medir los e-steps y el flujo. Si has llegado sin medidas, ese es el sitio por el que empezar; esta página no tiene nada que hacer sin ellas.
Un detalle del segundo bloque que conviene no confundir: el grosor ideal no es un valor universal, es el de tu configuración. Por eso lo pedimos partido en dos campos —perímetros y ancho de línea— y lo multiplicamos delante de ti: si cambias de boquilla o de perfil, el objetivo cambia con ellos. Y el porcentaje que sale se escribe en el perfil del filamento dentro del laminador, no en la máquina.
Las dos fórmulas están publicadas literalmente en el artículo del método y son las que aplica esta página tal cual. La primera:
nuevos e-steps = e-steps actuales × 100 ÷ milímetros reales
El 100 es la cantidad que se ordena extruir en el método publicado, y por eso el campo viene con ese valor. Es editable porque la fórmula funciona igual con cualquier cantidad: lo que hace la cuenta es multiplicar por lo que pediste y dividir entre lo que entró. Si entró menos de lo pedido, la fracción es mayor que uno y los e-steps suben; si entró de más, bajan.
La segunda es la misma idea con otras unidades:
nuevo flujo = flujo actual × grosor ideal ÷ grosor medido
Valor actual, por lo que querías, entre lo que salió. Una pared que salió más gruesa de lo que debía significa que se depositó plástico de más, así que el multiplicador baja; una pared más fina lo sube. La calculadora se limita a hacer esa proporción y, en el segundo caso, a calcular antes el grosor ideal multiplicando tus perímetros por tu ancho de línea.
El segundo resultado del primer bloque es solo informativo: expresa en porcentaje la diferencia entre lo que ordenaste y lo que entró. No cambia nada de la corrección, pero ayuda a ver de un vistazo si tu extrusor se quedaba corto o se pasaba, y en qué proporción.
Conviene decirlo sin rodeos: el resultado es tan bueno como tu medida. La cuenta es una proporción, así que el error de tu lectura viaja entero hasta el número final. Si al medir el filamento te desvías medio milímetro sobre cien, el valor devuelto se desvía un 0,5 %. Si mides la pared con una regla en vez de con un calibre, donde se trabaja con décimas de milímetro, esa imprecisión puede ser mayor que la propia corrección que estás intentando aplicar.
La herramienta no puede avisarte de eso, porque solo ve el número que escribiste, no cómo lo obtuviste. Nada le impide devolverte un resultado impecable a partir de una medición mala. Dos cosas ayudan: medir con calibre siempre que puedas, y repetir la prueba una segunda vez con el valor ya corregido para comprobar que ahora sí cuadra. Si al repetir el número vuelve a moverse mucho, el problema probablemente no está en la aritmética sino en la máquina. Y conviene tener presente que repetir el mismo valor no demuestra que ese valor sea el correcto: un extrusor puede quedar muy repetible y seguir midiendo mal si el sesgo estaba ya en tu forma de medir. Qué distingue exactamente precisión de exactitud, y ambas de la repetibilidad, está en precisión, exactitud y resolución en impresión 3D.
Esta calculadora no juzga tus números. No te dice si tus e-steps son normales para tu extrusor, ni si tu porcentaje de flujo es alto o bajo, y no publicamos valores de referencia para ninguno de los dos: hacerlo invitaría a copiarlos en vez de medir, que es justo lo contrario de lo que resuelve la herramienta. Te devuelve el valor que hace coincidir tu medida con tu objetivo, y la decisión de grabarlo o de volver a medir sigue siendo tuya.
Tampoco diagnostica. Si después de aplicar los dos valores las piezas siguen saliendo con huecos entre líneas o paredes translúcidas, eso ya no es una cuenta: puede ser mecánico, y el recorrido para descartarlo está en la guía de subextrusión: causas y solución. Y para leer qué aspecto tiene una pieza con demasiado o demasiado poco plástico antes de tocar nada, el artículo del método lo describe en cómo se ve un extrusor mal calibrado.
Si lo que buscabas era otra cuenta, están todas reunidas en el índice de calculadoras de impresión 3D y láser. Dos encajan especialmente bien con esta: la calculadora de escala para imprimir en 3D, cuando la pieza no mide lo que debería por tamaño y no por extrusión, y la calculadora de kerf para corte láser, que funciona con la misma filosofía: tu medida entra, el número sale, y ninguna tabla ajena se mete por el medio.
No, y por eso el primer campo llega vacío. Los e-steps dependen del motor, de la relación de engranajes y del driver que tenga montado tu máquina concreta, y dos impresoras del mismo modelo pueden no coincidir. Un valor ajeno describe otro extrusor. El único punto de partida válido es el número que tu firmware tiene ahora y la medida que hiciste tú.
Porque las dos son la misma regla de tres: valor actual por lo que querías dividido entre lo que salió. Si la máquina entregó menos de lo pedido, la fracción es mayor que uno y el valor sube; si entregó de más, baja. Cambia lo que mides —milímetros de filamento en un caso, grosor de pared en el otro—, pero la aritmética es idéntica, y por eso las dos viven en la misma página.
No. Esta página hace la cuenta, no la juzga: te devuelve el valor que haría coincidir tu medida con tu objetivo, sea cual sea. Si el resultado se aleja mucho de lo que tenías, eso no es un veredicto sino una pista de que conviene revisar la máquina antes de grabar nada. Qué revisar y cómo se lee una pieza mal extruida está en el artículo del método.
Que el error de tu lectura entra tal cual en el resultado. La cuenta es una proporción: si tu medida se desvía medio milímetro sobre cien, el valor devuelto se desvía un 0,5 %. En el grosor de una pared, donde se trabaja con décimas, una lectura aproximada puede pesar más que la propia corrección. La herramienta no puede detectar ese error porque solo ve el número que escribiste.
El método completo del que salen estas dos fórmulas: qué extruir, qué imprimir y qué medir, con los comandos reales.
Cuando las paredes siguen saliendo mal con los dos valores ya aplicados, el problema es otro.
La misma idea en el otro lado del taller: tu medida entra, el número sale, sin tablas ajenas.
El procedimiento completo, con lo que hay que extruir, imprimir y medir, está en la guía del método.