Por qué necesitas vectores (y qué son)
Una imagen normal —un JPG, un PNG— es una cuadrícula de puntos de color: si la amplías, se pixela. Un vector no guarda puntos, guarda instrucciones geométricas: "un círculo de 12 mm centrado aquí", "una curva que pasa por estos nodos". Por eso crece hasta el tamaño de una pared sin perder nitidez.
Esa diferencia importa mucho cuando tienes una máquina en el taller. Un plóter de corte o un láser no pintan imágenes: recorren trayectorias, y solo un vector puede decirles por dónde pasar y en qué orden. En impresión 3D ocurre algo parecido: muchas piezas planas empiezan siendo un perfil en dos dimensiones al que después se le da grosor.
El formato estándar para todo esto es el SVG, un archivo abierto que casi cualquier programa entiende. Si lo que necesitas saber es qué formato traga tu máquina en concreto, eso lo desmenuzamos en qué formato usar en tu láser. Aquí nos ocupamos de lo anterior: aprender a fabricar el archivo.
Dato clave
Si solo quieres un diseño concreto, existe el atajo: hay bibliotecas enteras de vectores SVG y DXF listos para descargar. Pero en cuanto quieras personalizar un nombre o ajustar una medida al milímetro, tendrás que abrirlos y editarlos. Ahí entra este programa.
Inkscape en 10 minutos: lienzo y herramientas
Inkscape es un editor de gráficos vectoriales de software libre. Cuesta 0 USD y no es una versión recortada ni una prueba: es el programa completo, sin suscripción, sin marca de agua y sin límite de uso comercial. Funciona en Windows, macOS y Linux, y su formato nativo es el SVG, así que lo que guardas es justo lo que las máquinas esperan recibir.
Lo primero: pon el lienzo en milímetros
Este es el paso que se salta todo el mundo. Inkscape nace pensando en pantallas y puede abrirte un documento en píxeles. Antes de dibujar nada, entra en las propiedades del documento, en el menú Archivo, cambia las unidades a milímetros y define el tamaño del lienzo como el área útil real de tu máquina.
La recompensa es grande: el lienzo pasa a ser tu mesa de trabajo. Un rectángulo de 60 mm en pantalla sale de 60 mm en la madera, ves de un vistazo si el diseño cabe en la plancha y las medidas que escribes son medidas físicas. Sin esto, diseñas a ciegas.
Las cuatro herramientas que de verdad usarás
La barra lateral intimida, pero casi todo el trabajo técnico sale con cuatro herramientas:
| Herramienta | Qué hace | Para qué la usarás |
|---|---|---|
| Selección (la flecha) |
Selecciona, mueve, escala y rota objetos enteros. | Colocar piezas y escribir medidas exactas en la barra de propiedades. |
| Edición de nodos | Entra dentro de la forma y mueve los puntos que la definen. | Corregir contornos, borrar nodos sobrantes y afinar curvas. |
| Formas básicas (rectángulo, elipse, estrella) |
Dibuja geometría regular con un arrastre. | Placas, agujeros y marcos: la base de casi cualquier pieza técnica. |
| Texto | Escribe con la tipografía que elijas. | Nombres, fechas, rótulos y numeraciones. |
Con la herramienta de selección activa, fíjate en la barra superior: ahí están las casillas de X, Y, ancho y alto. Teclear un número es más rápido y mucho más preciso que arrastrar con el ratón. Acostúmbrate desde el primer día a diseñar escribiendo medidas.
Trazo o relleno: la distinción que lo cambia todo
Cada objeto vectorial tiene dos propiedades visuales independientes, y confundirlas es el tropiezo clásico del principiante:
- El relleno es el color del interior, la superficie pintada.
- El trazo (o borde) es la línea que recorre el perímetro, con su color y su grosor propio.
Un objeto puede tener las dos cosas, solo una o ninguna. Y aquí está la clave: una máquina de corte no ve manchas de color, sigue trayectorias. Lo que recorre el cabezal es el contorno. Por eso la convención para un corte es sin relleno y con un trazo fino: así ves en pantalla exactamente lo que la máquina hará, una línea y no una superficie. El grosor del trazo, por cierto, no cambia la trayectoria que seguirá la máquina: es solo ayuda visual para ti.
El relleno es para tus ojos; el trazo, para tu cabeza. La máquina solo obedece a la geometría que hay debajo de ambos.
Qué color asignas a cada operación, cómo separas corte y grabado por capas y qué potencia lleva cada una no se decide en Inkscape, sino en el software de tu máquina: eso vive en la guía de LightBurn en español.
Texto a trayectoria: el paso que casi todos olvidan
Escribes un nombre con una tipografía elegante, guardas el SVG, se lo pasas a alguien con máquina… y le llega en una fuente genérica y descolocado. No falla el archivo: un texto vectorial guarda las letras como texto. El archivo dice "escribe esto con la tipografía tal", y si esa tipografía no está instalada en la otra computadora, el programa la sustituye por la que tenga a mano.
La solución cabe en una frase: convierte el texto a trayectoria antes de guardar. La orden está en el menú Trayecto y transforma cada letra en un contorno independiente. Ya no son letras, son formas, y se ven idénticas en cualquier equipo.
- Es un viaje de ida. Después no podrás editar el texto ni corregir una falta de ortografía. Guarda antes una copia con el texto vivo, con un nombre claro.
- Cuidado con las letras huecas. El centro de una "o" o una "a" pasa a ser un contorno propio y, si cortas de lado a lado, se suelta y se cae. Cuando ese hueco debe quedarse en su sitio, usa una tipografía de plantilla o dibuja un pequeño puente que lo una al resto.
Combinar formas con booleanas
Con rectángulos y círculos sueltos no se llega lejos; la potencia aparece al combinarlos con las operaciones booleanas del menú Trayecto:
- Unión: funde varias formas superpuestas en un solo contorno exterior. Es la que suelda un nombre a su placa.
- Diferencia: resta la forma de arriba a la de abajo. Un rectángulo menos un círculo es una placa con un agujero, y buena parte del diseño técnico se resume en restar.
- Intersección: deja solo la zona donde las dos se solapan, ideal para recortar un dibujo dentro de una silueta.
El complemento indispensable es Alinear y distribuir, en el menú Objeto: centra un agujero respecto a su placa o reparte diez formas con idéntica separación. Un diseño alineado a ojo se nota siempre en la pieza física.
Queda el desplazamiento u offset, también en el menú Trayecto: crea un contorno paralelo al original, hacia dentro o hacia fuera, a distancia constante. Sirve para engordar letras finas o para crear un marco alrededor de una silueta. No lo confundas con compensar el ancho del haz ni con ajustar las holguras de un encaje: eso se calcula con pruebas en tu material concreto y tiene su sitio propio en SVG, DXF o PNG para tu láser y en cajas y ensambles con finger joints.
De una imagen a vectores con Trazar mapa de bits
Tienes un logotipo en PNG o un dibujo escaneado y necesitas su contorno. Para eso está Trazar mapa de bits, en el menú Trayecto: analiza los píxeles y genera trayectorias que siguen sus bordes. Importas la imagen, la seleccionas, abres la herramienta, ajustas el umbral mirando la previsualización y aplicas. El vector nuevo aparece encima del original: muévelo a un lado, revísalo y borra el mapa de bits.
Ahora la parte honesta. La vectorización automática funciona bien con imágenes de alto contraste y bordes limpios: logotipos planos, siluetas, dibujos a línea, sellos. Cuanto más se parezca la imagen a una mancha negra sobre fondo blanco, mejor sale.
En cambio, una fotografía compleja no se vectoriza bien y no hay ajuste que lo arregle: los degradados y las sombras se traducen en decenas de trayectorias solapadas que no forman una silueta cortable. Puede quedar bonito como efecto gráfico, pero no es una pieza. Para una foto, lo sensato es grabarla, no cortarla.
Un último hábito: el trazado genera muchísimos más nodos de los necesarios. Repasa el resultado con la herramienta de nodos y simplifica, porque un contorno con nodos de sobra produce recorridos temblorosos.
Ejercicio: tu primer llavero con nombre
Teoría suficiente. Construyamos una pieza completa: una placa redondeada con un nombre y su anilla, guardada como SVG listo para producir.
Paso 1: prepara el documento
Documento nuevo. En las propiedades del documento, unidades en milímetros y lienzo del tamaño del área de trabajo de tu máquina.
Paso 2: dibuja la placa
Con la herramienta de rectángulo traza una forma y, con la de selección, escribe las medidas exactas: 60 mm de ancho por 25 mm de alto. Redondea las esquinas tirando del tirador circular: se ven mejor y no se clavan en el bolsillo.
Paso 3: añade el agujero de la anilla
Dibuja una elipse y fíjale 4 mm de ancho y 4 mm de alto para que sea un círculo perfecto. Colócalo cerca del borde izquierdo dejando unos 4 mm de material hasta el exterior: si lo pegas demasiado al borde, esa zona queda frágil y es justo por donde se rompen los llaveros.
Paso 4: escribe el nombre
Usa una tipografía de trazos gruesos. Las fuentes muy finas o caligráficas se cortan mal, se queman y sueltan letras. Escala el texto hasta que quede centrado y con un margen cómodo.
Paso 5: convierte el texto a trayectoria
Guarda primero una copia editable. Después selecciona el texto y aplica Objeto a trayecto, en el menú Trayecto: el nombre deja de ser texto y pasa a ser contornos.
Paso 6: resuelve la geometría con booleanas
Selecciona la placa y el círculo y aplica Diferencia: aparece el agujero de la anilla. Si quieres el nombre recortado dentro de la placa, aplica también Diferencia entre placa y texto; si prefieres que el nombre quede integrado en la silueta, aplica Unión para que texto y placa formen un solo contorno: útil para cortar la placa con el nombre integrado. Si lo que quieres es relieve para imprimir en 3D, no unas nada: deja el texto como trayectoria independiente encima de la placa y dale más altura que a ella al extruir. Antes de decidir, centra todo con Alinear y distribuir.
Paso 7: guarda como SVG plano
Al guardar aparecen varias opciones parecidas y la elección importa. El SVG de Inkscape es el formato de trabajo: además del dibujo guarda datos propios del programa (capas, guías, información de las formas vivas), y es el que quieres para seguir editando mañana. El SVG plano guarda solo geometría estándar, sin extras.
Para entregar el archivo a una máquina o a otra persona, el SVG plano suele dar menos problemas, porque no arrastra datos propios de Inkscape. Qué formato admite tu equipo en concreto lo tienes en SVG, DXF o PNG para tu láser. Lo práctico es guardar los dos, el de Inkscape como maestro y el plano como archivo de producción. Si tu siguiente paso es encender la máquina, sigue el recorrido de tu primer grabado paso a paso.
Del SVG a una pieza impresa en 3D
Ese llavero plano no solo sirve para cortar: también es el punto de partida de una pieza impresa, y el puente entre ambos mundos se llama extrusión.
Un SVG define un contorno cerrado en un plano. Extruirlo es darle una tercera dimensión: estirarlo en altura hasta convertirlo en un sólido. Tu placa de 60 × 25 mm, extruida 3 mm, se convierte en un llavero físico listo para laminar e imprimir. El dibujo hace de plano; el programa 3D, de fábrica.
Aquí es donde importa la decisión del Paso 6. Si uniste texto y placa, tienes un solo contorno y al extruirlo sale una pieza lisa con el nombre integrado en su silueta, sin ningún resalte. Para que el nombre sobresalga, el texto tiene que llegar al programa 3D como trayectoria independiente: extruyes la placa 3 mm, extruyes las letras 4 o 5 mm apoyadas encima y el relieve aparece por diferencia de altura.
Hay dos caminos. Algunos programas de modelado 3D permiten importar directamente un SVG y extruirlo; si el tuyo lo hace, es la ruta corta y conviene comprobarlo en su documentación. El otro, universal, es usar el SVG como plantilla de referencia: lo colocas bajo el boceto y redibujas encima, lo que además te deja una geometría paramétrica y editable. Repasamos las opciones en nuestra comparativa de programas de diseño 3D gratis.
Para que la extrusión no falle, tu vector tiene que estar limpio:
- Trayectorias cerradas: un contorno abierto no encierra superficie y no se puede extruir.
- Sin contornos dobles: dos líneas superpuestas, típicas tras vectorizar, confunden al programa 3D.
- Sin nodos ni fragmentos sueltos: restos invisibles en pantalla que salen como caras fantasma.
- Documento en milímetros: con otras unidades, la pieza llega diminuta o gigantesca.
Así se cierra el ciclo: un mismo contorno puede acabar cortado en madera, grabado en acrílico o impreso en PLA, y a menudo las tres cosas en el mismo proyecto. Tienes ideas concretas en proyectos híbridos de impresión 3D y corte láser, y si algún término se te resiste, búscalo en el glosario de impresión 3D y corte láser.
Preguntas frecuentes
¿Inkscape es gratis o tiene versión de pago?
Inkscape cuesta 0 USD y no tiene versión de pago, ni suscripción, ni marca de agua. Es software libre: puedes instalarlo en todas las computadoras que quieras y usarlo para trabajos comerciales. Guarda en SVG, un formato abierto y estándar, así que tus archivos seguirán abriéndose dentro de muchos años.
¿Por qué se ve mal mi texto cuando abro el archivo en otra computadora?
Porque el texto sigue siendo texto y esa computadora no tiene instalada tu tipografía, así que el programa la sustituye por otra y el diseño se descoloca. La solución es convertir el texto a trayectoria antes de guardar: deja de ser letras editables y pasa a ser un contorno, que se ve igual en cualquier equipo. Guarda antes una copia con el texto vivo por si tienes que corregir el nombre.
¿Puedo convertir una foto en vectores para cortarla?
Puedes intentarlo con Trazar mapa de bits, pero funciona bien solo con imágenes de alto contraste: logotipos, siluetas y dibujos a línea. Una fotografía con degradados y sombras produce decenas de trayectorias sueltas que no forman un contorno cortable. Para fotos, lo razonable es grabarlas, no cortarlas.
¿Sirve un SVG hecho en Inkscape para imprimir en 3D?
No directamente: un SVG es un dibujo plano y una impresora 3D necesita volumen. El puente es la extrusión, y algunos programas de modelado permiten importar un SVG y darle grosor, convirtiendo el contorno en una pieza sólida que ya puedes laminar e imprimir. Diseña el perfil con el documento en milímetros y el tamaño llegará correcto.